viernes, 4 de diciembre de 2009

Como en una película

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Desde hace un tiempo y hasta ahora una organización, no sé si secreta o no, me tiene en el punto de mira. No sé desde cuando, no sé el porqué, sólo sé que son lo suficiente incompetentes como para que no me encuentren si me escondo en el dormitorio de mis padres.

Al parecer todo el mundo está con ellos, y sólo me dan apoyo mamá, papá y Paulo. De verdad me gustaría saber qué he hecho para merecer el odio de tanta gente.

Hoy ha venido a comer mi primos Mateo y Alba, por lo que estoy relegada a comer sola en mi ridículo refugio. Paulo se acerca y me pregunta si estoy bien, si necesito algo.

-¿Te traigo queso?-dice. Seguramente haya sido mamá quien le ha mandado venir, pero a mi me alegra saber que él también me apoya.

Una vez me encontraron. Alguien dio el chivatazo, al parecer quiso mirar algo bajo la cama y me vio de inmediato. Me vinieron a buscar a casa y, si mi memoria no falla, me pusieron una bomba pegada al cuerpo. Sinceramente, no sé cómo pude salir de aquel lío.


-Abuelo, ¿necesitas algo?-dice mamá desde el otro lado de la puerta de su dormitorio. Yo abro los ojos alarmada. Mamá se ha acostumbrado a decir eso para no llamar la atención cuando vienen amistades a casa, pero decirlo ante la familia ha sido un graso error.

Entra como si nada, preguntando de nuevo si necesito algo.

-Pero mamá ¿estás loca? ¿Cómo se te ocurre decir lo de “abuelo”?-le susurro hecha una furia. Pero algo me incita a meterme bajo la cama apresuradamente. Creo haber escuchado a Mateo acercarse llamando a mamá, por suerte, en esta ocasión, hay un montón de bultos bajo la cama con los que le sería difícil verme.

-¿Abuelo?-pregunta el pequeño mientras entra al cuarto. Seguramente está viendo la cama vacía y, aunque yo diga “pequeño”, no lo es tanto, y es bastante listo. Inmediatamente veo sus pies recorriendo el borde de la cama, acercándose peligrosamente a esta parte del escondite, donde el primer bulto que hay soy yo.

Se agacha. Sube el bajo del colchón. Y me ve de inmediato.

De pronto sale corriendo y escucho cómo mamá sale también en su busca. Yo comienzo a intentar salir de bajo de la cama y, cuando lo consigo, salgo corriendo tras ellos. Pero no me da tiempo a llegar muy lejos, nada más llegar al umbral de la puerta veo a mi madre sentada en su silla de la cocina, con el brazo apoyado en la mesa, cuya mano utiliza para cubrirse los ojos.

-¿Se lo ha dicho?-pregunto preocupada.

-Se lo ha dicho todo-responde al cabo de unos segundos de agonía.

-¿Dónde está?-pregunto de nuevo, algo más furiosa.

-En el cuarto de tu hermano, están los tres jugando a la consola-responde ella con desgana.

Me dirijo rápidamente a donde mamá me ha dicho, al asomarme por la puerta veo a Alba, Mateo y Paulo jugando a la consola de este, como bien ha dicho mamá. Me acerco a mi primo, está tirado en la cama, riendo alguna gracia del juego.

-Mírame-exijo una vez he llegado a su lado. Él me mira aun sonriendo y yo le doy un intento de bofetada. No lo consigo, apenas le he rozado la cara, pero sigo intentándolo, con una mano, con la otra, aguantando su rostro, haciéndole girar la cabeza. Él se lo toma a risa.

-¡Van a matarme por tu culpa!-le chillo con toda la fuerza que puedo. Noto algo húmedo en mi mejilla, estoy llorando. Obviamente me duele la traición, pero creo que es más fuerte el sentimiento al haber sido precisamente él el que se ha chivado. O quizá sea que estaba pegándole también precisamente a él.


No sé qué pasa en el siguiente espacio de tiempo, quizá me he derrumbado y me he puesto a llorar. Sí, es lo más seguro. Pero cuando vuelvo a mirar la habitación estoy yo sola. Mentira. Si miro más detenitamente mamá es está a mi lado, como tantas veces. El hecho de que ella siga ahí me hace pensar que lo que ha haya hecho no es en realidad tan malo.

No me dice nada, no le digo nada. No creo que haya nada que decir.

De pronto entra a la habitación un remolino con forma de niño que no conozco. Se abalanza sobre mis piernas y me pega algo que conozco en la derecha. Es una mini bomba como las que me pusieron la otra vez. Noto que aun va a colocarme otra en la la otra pierna y me intento resistir. Me siento sobre él para intentar bloquearlo, pero eso al parecer no le ha impedido pegar el artefacto. Este es distinto, tiene dos tiras de papel que está intentando desprender, además, juraría que ese otro bulto que lo diferencia de la primera es un temporizador. De pronto un pie pisa con fuerza la mano del chico, haciendo que este deje de desprender los papeles. Cuando miro hacia arriba veo a mi hermano.

Aun así, y no sé bien cómo, el pequeño consigue escapar, arrancando además las dos tiras de papel, haciendo que el confirmado temporizador comience su cuenta atrás.


Me quedan 25 minutos de vida.


Mi mente trabaja lo más deprisa que puede y comienzo a ponerme ropa de calle. Si la bomba va a explotar, lo último que quiero es que lo haga en casa. Mientras estoy calzándome veo aparecer a Mateo, viene con cara triste y una hoja de papel en la mano. Le miro expectante.

-Gomenasai-se disculpa de pronto, pero ¿porqué en japonés?-Perdóname, lo siento mucho-repite.

Según me cuenta, mamá le ha dado una hoja con distintas frases en el idioma nipón para que me las diga, ya que, según ella (y tiene razón), me haría más ilusión de ese modo. Comienza a decirme algunas, las que más repite son “lo siento” y “te quiero mucho”, y yo soy feliz. Feliz de saber que, aunque vaya a morir, mi primo en realidad no me odia.


Después de despedirme de todos, más o menos deprisa, me dirijo al parque sin juegos infantiles más próximo a mi casa. Un lugar que suele estar desierto. Y allí espero que la bomba cumpla su función, quedan 2 minutos. Sólo espero que la explosión no sea demasiado grande, que solo quede destrozada yo, nadie más, nada más.




De pronto abro los ojos. Estoy en la cama, en Valencia. Mis ojos se sienten extraños, quizá he llorado mientras soñaba. Quisiera saber cómo acaba la película, pero al mismo tiempo me alegro que se haya quedado así. Dudo mucho que a 2 minutos, sin ningún plan magnífico ni ningún agente secreto que me salvase en el último segundo, hubiese tenido un final feliz.

Me quedo pensando en la cama mientras miro el reloj. Es la primera vez que tengo un sueño tan nítido en mucho tiempo, ¿querrá significar algo?

Pero es una historia interesante, y yo creo que es bonita. De modo que me levanto inmediatamente de la cama y enchufo el ordenador. Tengo que dejarla escrita antes de que se me olvide. Quizá, si queda decentilla, pueda incluso subirla al blog y que la gente se ría con mis absurdos sueños.

La escribo con sumo cuidado, intentando reflejar las emociones que puedo aun sabiendo que lo de contar historias no es lo mio. Y me pregunto en varias ocasiones porqué papá o Alba no hacen nada durante todo el cuento. Pienso divertida, que quizá la pequeña se cabree si lee alguna vez esto y ve que su hermano tiene protagonismo y ella no.

Releo la historia. No creo que haya quedado tan mal, al menos se entiende.

Estoy llegando a las dos páginas de Word. Quizá debería parar ya.

5 comentarios:

chii_san dijo...

...... eso es un sueño que has tenido?? xDDDD
vaya tela xD

Mira, por si te sirve de algo:

Soñar con bombas:
-Se avecinan grandes problemas.
-Si asistimos a un bombardeo indica que hemos finalizado una etapa de nuestra vida.
-Siempre augura cambios profundos, en el aspecto personal o laboral, y también temor a que estos cambios se produzcan de manera muy repentina y drástica.
-Si se trata de una bomba de agua, indica que sus problemas empezaran a solucionarse gracias al apoyo de sus amistades.

Soñar que escapas de alguien:
En general es un sueño positivo ya que si logras escapar de un peligro es una buena señal, aunque lo ideal es cuando enfrentas a los que te persiguen y los vences ya que eso significa un triunfo total sobre cualquier clase de obstáculos y la llegada segura a la meta que te hayas propuesto.
Siempre que se tienen sueños de persecución hay que tratar de recordar cual era el peligro del que se huía, si se trataba de algo indefinido, de animales o personas.
Si eran personas de las que escapabas es importante intentar recordar sus caras o alguna característica que sirva para identificarlos.
Soñar con que te persiguen indica que hay una o más situaciones que te agobian y de las cuales quieres escapar, si este sueño se repite con mucha frecuencia vas a tener que detenerte a pensar si no estás atravesando un cuadro de estrés debido a las exigencias del medio en que te encuentras.

Por cierto, has repetido un párrafo de tu historia, es por algo en especial o porque no te has dado cuenta? o para relleno de word? xDDDDDDDDDDDDD

Que siguas soñando muchas más rayadas! XD

Vash^_^ dijo...

Menudo sueño, ami almenos me as dejado rallado

Maru dijo...

Menos mal que era un sueño...pobreta que mal lo habrás tenido que pasar...

Luray dijo...

Bueno, hay que decir que en el penúltimo párrafo te equivocas, ya que en los primeros párrafos no me estaba enterando de nada de lo que estaba pasando. Por lo demás, se repiten palabras y faltan tildes, pero ya se entiende mejor, a la vez que se conserva la sensación de angustia por parte de lector y escritor.

Si yo hubiera intentado escribir un sueño nada más despertarme me habría olvidado, sólo algo relacionado me habría hecho recordar.

En fin, sabes que no te perdonaría que te dejaras explotar sin despedirte de mí, así que ándate con ojo la próxima vez.

Te quiero.

Anónimo dijo...

ya te vale me tenias preocupado he estado a punto de llamarte a casa, pero despues he pensado, tranquilo es raquel debe de ser una historia bien escrita porque ya he dicho estar acojonado, eres una artista y cuando tus sentimientos se emparejen podras mostrarselo a todos muchos besos